Un mercado que falla a propósito

Cómo la falta de datos protege a los poderosos 

La información sobre dueños, ejecutivos y editores de los medios es escasa y en numerosos casos confusa, contradictoria o inexistente. El análisis de Mom México revela que la mayoría de los sitios web de los espacios noticiosos mexicanos no publicitan con claridad quiénes son los accionistas de las empresas y cuál es la responsabilidad concreta de sus directivos.

Por otra parte, el gobierno mexicano no ha reglamentado medidas de transparencia para que los medios o empresas privadas certificadas divulguen cifras confiables sobre audiencias. Así, sólo las televisoras que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores o en la Bolsa de Valores de Nueva York tienen obligación de abrir sus datos empresariales. Por esta razón, Televisa, TV Azteca, Telecomunicaciones (América Móvil) y Radio Centro son las únicas compañías que publican cierta información sobre composición accionara y ratings.

La gente no puede conocer la audiencia de un canal de televisión o estación de radio específicos, a menos que se contraten servicios de empresas privadas de medición como Ibope, HR Media o INRA, una práctica que en los hechos sólo es realizada por los medios de comunicación que pueden pagar por estas consultas. Aun así, los medios no suelen divulgar sus audiencias, o ­–en algunos casos– lo hacen parcialmente.

En cuanto a la prensa, lo medios escritos deben reportar sus tirajes a la Secretaría de Gobernación, quien los hace públicos a través del Padrón Nacional de Medios Impresos. Sin embargo, analistas y directivos de medios coinciden en que estas cifras suelen estar sobrestimadas. Tampoco en este caso hay una certificadora confiable.

Algunos medios de comunicación revelan periódicamente las cifras de audiencias digitales, mediciones generalmente realizadas por ComScore México, una empresa que ha logrado tener cierta legitimidad en el gremio de la comunicación. Aunque esta credibilidad no es unánime, con frecuencia aparecen referencias sobre los sitios web con más visitas únicas mensuales, lo cual ha generado competencia en este sector del mercado.

Ambigüedades en las páginas oficiales 

Tras analizar 42 medios de comunicación, Mom México identificó que 20 espacios informativos (48%) transparentan algunos datos empresariales, mientras que para conocer detalles de los otros 22 medios (52%) hay que recurrir a otras publicaciones, como estudios académicos e investigaciones periodísticas. En general, se puede saber quiénes son sus dueños y directivos editoriales, pero habitualmente no queda claro si sus responsabilidades se amplían o están relacionadas con otros medios del grupo al que pertenecen.

Las televisoras y las radiodifusoras no suelen ser específicas en los datos que difunden. Televisa, TV Azteca, Imagen TV y Multimedios –las mayores televisoras comerciales del país y propietarias de siete de los ocho canales de TV analizados– no informan en sus sitios oficiales quién está a cargo de su contenido informativo.

Por ejemplo, Grupo Televisa anunció en un comunicado de prensa, en enero de 2017, el nombramiento de Isaac Lee Possin como “Director General de Contenidos tanto de Televisa como de Univision”, sin especificar si también está a cargo de los noticieros. Televisa tampoco informa si Bernardo Gómez Martínez –Co-Presidente Ejecutivo de Grupo Televisa S.A.B.– fue relevado o no de su cargo como Responsable de los contenidos de Noticieros Televisa.

TV Azteca por su parte informó, en octubre de 2017, el nombramiento de Alberto Ciurana como “titular y responsable de televisión y distribución de contenidos de TV Azteca” sin especificar si también está a cargo de los noticieros.

El conglomerado Multimedios, propietario de Milenio TV y Multimedios Televisión, señala a Carlos Marín Martínez como “Director General Editorial de Grupo Milenio” pero se desconoce si es director del canal de TV, de las emisoras radiofónicas, de los impresos y del portal digital del grupo.

Imagen TV simplemente se abstiene de publicar cualquier información sobre responsabilidades editoriales.

Si los medios de comunicación en México son avaros para transparentar quién está a cargo de puestos directivos y de sus noticieros, en lo referido a la propiedad son aún más opacos.  A excepción de los medios públicos analizados –tres de 42­–, cuya propiedad es inocultable por tratarse del Estado, se desconoce el porcentaje de participación económica de los dueños identificados. MOM México contactó a través de cuestionarios escritos a todos los medios públicos y comerciales seleccionados, dos veces, pero no recibió respuesta de ninguno.

Los porcentajes de la propiedad económica son un enigma en todos los medios comerciales analizados, y no únicamente en lo referido a las personas físicas. Un ejemplo de lo anterior: el año pasado se anunció que Televisa adquiría parte de las acciones del portal SDPnoticias –que pasó de ser un blog digital a formar parte del grupo mediático más poderoso del país–, pero en su página web no se ofrece información sobre la vinculación entre las empresas. W Radio o el sitio digital satírico Deforma tampoco explicitan que forman parte de Grupo Televisa.

La propiedad de los medios es opaca para la opinión pública y, al parecer, en algunos casos para las autoridades mismas. Este es el caso del conglomerado Grupo Multimedios ­que concentra canales de televisión abierta, cerca de cuatro decenas de estaciones de radio, una cadena de noticias de televisión de paga y uno de los portales web más visitados a nivel nacional. Multimedios es concesionaria de canales de TV y Radio a través de tres empresas. Según su composición accionaria publicada por el Instituto Federal de Comunicaciones (IFT), dichas empresas son subsidiarias de MM Radio S.A. de C.V. Y aunque la última de ellas es a su vez concesionaria, el IFT no hace pública su composición accionaria.

Grupo Televisa S.A.B., por su parte, se negó a informar al Instituto Nacional Electoral (INE) la estructura accionaria de su concesionaria de canales de televisión, Televimex S.A. de C.V., en un proceso sancionador luego de la difusión de publicidad electoral colocada en el Estadio Azteca y trasmitida en un partido de futbol del Club América (los últimos dos, también propiedad de la televisora).

Grupo Televisa S.A.B. y TV Azteca S.A.B. de C.V., las dos mayores televisoras del país, son compañías bursátiles cuyos mayores accionistas son dos fideicomisos: Fideicomiso Azcárraga y Banco Azteca, S.A. Fideicomiso Número F/710, respectivamente.

En su Informe Anual 2016 de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Grupo Televisa señala a William H. Gates III (Bill Gates) como el segundo accionista con el mayor porcentaje en circulación del Grupo (7.7%) a través de la suma de las acciones Cascade Investment, L.L.C. y Bill and Melinda Foundation Trust, citando cifras de 2014. Ese año, Michael Larson –administrador de las inversiones de Gates– renunció a su cargo en el Consejo de Administración de Televisa. Cascade Investment ya no es accionista del Grupo desde, al menos, noviembre de 2017 y Bill and Melinda Foundation no han incrementado su porcentaje de participación desde, por lo menos, el primer semestre de 2016.  

TV Azteca S.A.B. de C.V. forma parte del llamado Grupo Salinas y del último se conoce lo que publica el mismo grupo en su página web. El fundador y presidente del consorcio es Ricardo Benjamín Salinas Pliego. El multimillonario anunció en 2017 el nombramiento de tres de sus hijos –Ninfa, Benjamín y Hugo Salinas Sada– como vicepresidentes del Comité Ejecutivo del Consejo de Grupo Salinas. ¿Estos últimos son accionistas de las compañías del grupo? ¿El Comité Ejecutivo cuenta con otros integrantes? El público lo desconoce. 

Grupo Televisa y Grupo Salinas no se ocupan únicamente de medios de comunicación, el primero es propietario de Casinos y Loterías, el segundo ofrece servicios financieros como préstamos no bancarios y trasferencias de dinero electrónico. Sus propietarios son dos de los hombres más ricos del país, según el Ranking 2018 de la revista Forbes, y sus compañías están entre las más poderosas de México.

La opacidad de los medios mexicanos es todo un tema mientras crece el relativamente nuevo fenómeno de las campañas de desinformación en línea (conocidas también como ‘fake news’) por medio de portales creados ad hoc, que operan únicamente por algunas semanas o meses para luego desaparecer. Ocultar quién está detrás de dichas campañas es otro elemento esencial que se suma a la opacidad de los medios mexicanos.

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